Luz verde

Todo amanece 
como el tiempo que se quiebra,
roto por dentro.

La luz es un lugar demasiado fácil, demasiado esquivo, demasiado.

No querer verte, dueño de la tarde,
que cae entre farolas. 
Entre ellas.

No querer verte,
en el lugar del otro 
de la otra mirada.

Todo se aquieta, se detiene.
Mira por última vez y marcha.

Anochece. Piensa.
Dormir es un lugar demasiado común
sin ilusión, sin descanso, demasiado en pena.

No quedará para ti un lugar difícil. 
Lo sabes.
Nada importa.

Devuelve
la mirada adentro.
Refugia
tu alma o lo que sea.
Reencuentra
la mañana, la palabra.
Y vuelve. 

No sé a dónde, desde la tierra 
detrás de ella.

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