Luz verde
Todo amanece
como el tiempo que se quiebra,
roto por dentro.
La luz es un lugar demasiado fácil, demasiado esquivo, demasiado.
No querer verte, dueño de la tarde,
que cae entre farolas.
Entre ellas.
No querer verte,
en el lugar del otro
de la otra mirada.
Todo se aquieta, se detiene.
Mira por última vez y marcha.
Anochece. Piensa.
Dormir es un lugar demasiado común
sin ilusión, sin descanso, demasiado en pena.
No quedará para ti un lugar difícil.
Lo sabes.
Nada importa.
Devuelve
la mirada adentro.
Refugia
tu alma o lo que sea.
Reencuentra
la mañana, la palabra.
Y vuelve.
No sé a dónde, desde la tierra
detrás de ella.
pan
Comienza a escribir.
Para.
Ayer era otro lugar.
Hay sonido de fuego.
Nada.
Todo acaba.
Todo acaba?
Abro los párpados y miro.
Para.
No esperes más.
Paratá
Se ha ido
el aire, lo que queda.
¿Es esto
lo que pasa?
Y pasa,
pasa siempre.
Y no vuelve.
Aquello,
que dejas antes,
regresa, marcha
se queda quieto
sin nada
adelante.
dado
Todo surge por azar extraño
que nos reordena como partículas
que se encuentran y despiden.
Por casualidad
nos hablamos.
Cada hecho, cada palabra,
cada silencio, cada nada
es parte de un caos de color azul extenso
es el territorio donde no llega la mirada
inútilmente
en sueños.
...y sin saber nada más.
La calle está vacía,
las ventanas son cristales de las casas
que están llenas de refugiados que esperan dormir
otra noche,
mientras el quizá se queda en sueño esperando
un tal vez, quién sabe...
Sin embargo todo se encamina hacia la nada,
y yo soy un hombre como otro cualquiera,
que pasea como siete mil millones que pasean
y que sin saber nada
te miran,
en su apogeo más alto,
inaccesible, irremediable
necesario y terrible
como tantas cosas,
inútil, como tú misma.
Por eso hoy cierro las ventanas de mi casa con cuidado,
con el gesto estúpido de un hombre con futuro,
y espero no salir jamás a ver el aire,
esperando la muerte
con la certeza de que la vida
es el engaño más terrible de la vida.
Zapato
Hoy fui a buscarte a la oficina
y no estabas y no había
una mesa, una silla, un zapato,
aquellas cosas que hacían
que fuéramos nosotros
un pantalón, una falda, una prisa.
He dedicado 20 años a buscarte
entre el lápiz y la tecla
entre la máquina de café
y reuniones, el coaching, la fórmula de Excel
el informe, la llamada, la urgencia
y las horas...
tetas
Te amé cuando decías que el mundo
era esto
mentira!
la verdad son las tetas
que dejas caer
en primer plano
tortuga
lloro
como la tortuga que sin saber es atrapada
por conchas en su boca
sin lágrima
sin llanto
con dolor
tortuga
lloro
como la tortuga que sin saber es atrapada
por conchas en su boca
sin lágrima
sin llanto
con dolor
Sí
o tal vez
fue
(el tiempo es una trampa)
tu ausencia
el silencio
tu silencio
como una tarde que despierta y alterna entre
ti
y tu recuerdo
como todo lo que es igual o parecido
vivo
mirando mi mano
como
el que piensa dónde dejó la otra mano
en qué
pesadilla
no lo entiendo
qué decir
qué haber dicho
haber hecho
el tiempo se precipita
y ya
dos años y el resto
soy eres
soy
la alternativa
al buzón
al libro
que nadie lee
ni comprende
amanecer
esperar
estoy agotando
las barreras de la vida
la lágrima entre zarzales
la boca que espía y sueña
sueña
eres
la respuesta
a la roca
al pez
al año
soy
el dormitorio
eres
el insomnio
el llanto
No sé decirte si fue en noviembre o en verano,
la casa estaba escondida entre la lluvia.
Los ojos del volcán eran agua
y tu boca
lava.
Quise pronunciar algo, ya no recuerdo,
tal vez...
esa sílaba que empieza cuando todo termina.
No sé decirte.
playa
Ya no hay playa,
ni avispa. La luciérnaga
permanece oscura.
Ojos de tortuga
visitan la vida que dejas.
El alquitrán, la arena...
y todo aquello.
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